lunes, 11 de noviembre de 2013

A LA COMUNIDAD EDUCATIVA


Inaugurar escuelas es el mejor homenaje que se les puede hacer a las comunidades de estos tiempos. Inaugurar escuelas es la acción más valiosa con que se puede rememorar a figuras como Salomé Ureña, Pedro Henríquez Ureña, Eugenio María de Hostos, Juan Bosch, entre otros; docentes que constituyen emblemas nacionales de la educación. Inaugurar escuelas es abrir caminos de esperanza a la niñez y a los jóvenes.
Hay que comprender, que el puente entre la familia y la comunidad es la escuela. Por eso, se hace necesario que la escuela se convierta en una comunidad de aprendizaje con el suficiente liderazgo para educar y propiciar los cambios necesarios, humanos y económicos, en las comunidades más deprimidas.
Desde la escuela se apela a los directores y directoras, como profesionales de la gestión escolar para que hagan de sus centros educativos “Escuelas Responsables” con metas claras y concretas que deberán sumar en el accionar de su personal docente y administrativo, sobre la base de dos actitudes básicas: la comprensión intelectual y la comprensión humana.
Desde la escuela se apela a los maestros y maestras, como especialistas del proceso enseñanza-aprendizaje para que hagan de su práctica docente la expresión y el testimonio de cuatro principios fundamentales: Aprender a ser, aprender a aprender, aprender a convivir y aprender a educar.
Desde la escuela apelamos a ustedes, padres y madres e instituciones representativas de la comunidad, como socios y “pie de amigo” para que den muestra de apoyo a la educación de sus hijos e hijas, con actitud de integración a las tareas de la Escuela; porque como es la escuela, así es la comunidad.
“La calidad de vida es la aspiración de todos; pero esta calidad de vida depende de la calidad de los seres humanos, y la calidad de los seres humanos depende de la calidad de la educación que reciben. Así, la función básica de la escuela es construir seres humanos de calidad.”

Villa Altagracia, 14 de Noviembre 2012.